“Asignatura pendiente del Siglo XXI:

Formación a lo largo de la vida”. 

Las personas mayores se encuentran en condiciones de fortalecer y desarrollar actividades intelectuales, culturales o físicas, retrasándose así el deterioro mental y anímico que ocurre en el proceso fisiológico del envejecimiento. Han de sentirse protagonistas de su proyecto vital para conseguir con su actitud, que la vejez sea una etapa más completa de desarrollo vital y no una fase de declive y déficit. Demostrar con su conducta que todavía pueden alcanzar cotas más altas en los diversos campos tecnológicos, familiares, sociales o económicos, para los que se encuentran preparados. Pueden y deben tener proyectos, aunque sea innegable cierto declive biológico.

La vida es luchar, es querer aprender, crear y derribar muros, son una garantía para disfrutar durante la lucha. Ofrecer oportunidades para disfrutar de esa segunda vida es el reto que deben asumir los gobiernos, las instituciones, los políticos, las empresas y la sociedad en general. Las demandas y necesidades de los mayores son tan diversas como diverso es su colectivo, tiene la diversidad de la sociedad, no puede haber un cajón desastre donde todo cabe para dar respuestas a las nuevas exigencias.

Disfrutemos de la “segunda vida” aprendiendo, transmitiendo, compartiendo y participando sin reservas ni temores en los cambios y novedades que nos deparará el futuro.

Las actividades intelectuales apoyan y aumentan la autonomía en los mayores, por lo que se consideran un factor protector contra una vejez decadente y dependiente, haciendo hincapié en la oferta de formación permanente.

El deseo que tengo de vivir ahí está la fuerza, la energía, el ánimo, la fortaleza y la resistencia que ejercemos para no dejarnos vencer, para seguir viviendo y disfrutando de la vida.

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