Por Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja,

profesor titular del departamento de Economía y de la Universidad Senior de la UDC

 

La RBU y el IMV son dos medidas económicas que se encuentran de actualidad en las últimas semanas debido a la intención del Gobierno de implementar una de ellas, dirigida a paliar ciertas situaciones de pobreza, en la actual crisis derivada del coronavirus. Esto ha hecho que se comience a hablar de las mismas.

¿Pero qué diferencias hay entre la RBU y el IMV?.

La RBU es una prestación universal e incondicional que va dirigida a todo ciudadano, por el simple hecho de serlo, sin ningún tipo de condición, requisito, ni asunción de obligaciones. Tanto las personas ricas como las pobres, los que trabajan o están en paro, sin distinción, percibirían la misma cantidad.

Entre las ventajas de la RBU se pueden destacar:

1ª) Es una renta concebida como un derecho y no una prestación, que incrementa la cohesión social, favoreciendo a las personas con menos recursos.

2ª) Llegaría a todos los que la necesitan, mientras que los subsidios de renta mínima actuales solo llegan a una parte de la población, que no a toda, de los que viven por debajo del nivel de pobreza (se estima que llega al 8% de los pobres).

3ª) Elimina los costes administrativos, al no tener que controlar a los perceptores de subsidios.

4ª) Se evita lo que en economía se denomina “Trampa de la Pobreza´´, que se da cuando las personas deciden no buscar trabajo, porque perderían el subsidio. Con la RBU el incentivo negativo se eliminaría, ya que se seguiría cobrando incluso si se tuviera empleo.

5ª) Otorga una mayor libertad e independencia a las personas, al darles una mayor autonomía económica y financiera.

Pero también presenta algunos inconvenientes:

1ª) Al no existir una progresividad en la percepción de la RBU hace que las rentas más altas perciban la misma cantidad que los que no tienen nada. Sin embargo, esto se puede corregir, con un sistema impositivo progresivo.

2ª) Puede provocar “Ilusión Monetaria´´, ya que las empresas, al comprobar que hay más dinero en el sistema económico, tienden a elevar los precios (inflación).

Con la RBU existen numerosos experimentos, pero no se ha llevado a cabo su implantación de forma definitiva. El caso más conocido, es el de Finlandia, que después de experimentarla durante 2 años, la ha descartado. También, en otros países, la están experimentando como en Canadá, Kenia o la India.

El IMV es una prestación que tiene un carácter condicional (no contar con ingresos), y no es universal (no puede acceder todo el mundo). El IMV no está dirigido a todos los ciudadanos, sino solo a los más vulnerables, y puede tener límites temporales para su percepción. Esta es la prestación que pretende implementar el Gobierno y se estima que llegaría a un millón de hogares y el coste sería de 5.500 millones de euros anuales, siendo su intención que tenga un carácter permanente.

Entre las ventajas del IMV están:

1ª) Al no exigir cotización previa, tiene un carácter asistencial no contributivo.

2ª) Hay una garantía de ingresos mínimos destinados a cubrir o complementar a quien no alcance ese nivel que permite a las personas vivir dignamente.

3ª) Es un instrumento que ofrece protección ante el riesgo de pobreza.

Entre los inconvenientes se pueden destacar:

1ª) Puede ser un desincentivo al empleo y a la economía sumergida. Esto se puede paliar si se permite compatibilizarlo con trabajos con una baja retribución (empleadas del hogar por horas, trabajos a tiempo parcial con salario mínimo, etc).

2ª) Tiene unos altos costes de gestión, ya que requieren mucha burocracia para controlar a los beneficiarios.

3ª) Estarían a cargo de la Seguridad Social, cuyas cuentas se encuentran ya muy deterioradas.

4ª) En nuestro país existen ya las rentas mínimas de inserción social, donde cada Comunidad Autónoma, tiene una prestación destinada a las personas que están en riesgo de pobreza. Sin embargo, se dan grandes desequilibrios en las cuantías entre CC.AA. (van de los 700€ del País Vasco, pasando por los 550€ de Galicia, hasta los 300€ en Murcia y Ceuta).

En cuanto a la aplicación del IMV hay que decir que EE.UU va a conceder una ayuda de 1.200$ de forma inversamente proporcional al nivel de renta, es decir, disminuirá el importe a medida que aumente la renta, mientras dure la crisis. También Brasil ha anunciado pagos de 115$ mensuales durante un trimestre, para casi 60 millones de trabajadores. El Papa Francisco también le ha pedido a los países que implementen esta medida, cuando sea posible.

No cabe duda que en las actuales circunstancias es imprescindible la implantación de una renta básica, sea la RBU o el IMV, ya que completaría el sistema de protección social en España, que es bastante escaso con respecto al resto de los países desarrollados, en un país con una pésima distribución de la renta y la riqueza, que ha empeorado después de la última crisis financiera y de deuda soberana del año 2008, al haber aumentado las diferencias entre los ricos y los pobres como confirma el Índice de Gini (medida estadística de concentración, que mide la distribución de la renta) al no haberse corregido esta situación con un sistema tributario en el que prime la imposición directa ( las personas pagan en función de su capacidad económica).

 

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario