Por Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja, profesor titular del departamento de Economía y de la Universidad Senior de la UDC. 

El Presidente del Gobierno ha propuesto la reedición de los Pactos de la Moncloa, que lograron conjurar las graves amenazas que se cernían sobre la economía española en el año 1977, en el que se trataba de transitar desde el franquismo, en medio de una crisis económica muy importante que se había desencadenado en el año 1973 y que fue conocida como la crisis del petróleo. Ahora existe otra crisis económica de una gran magnitud causada por la pandemia del coronavirus y cuya dimensión aún no podemos calibrar.

Pero ¿qué fueron los Pactos de la Moncloa?. Pues básicamente fueron unos acuerdos entre los partidos políticos existentes en ese momento, apoyados por los sindicatos, para asegurar la paz social y tomar medidas económicas que hicieran frente a la crisis y a la conflictividad laboral, constituyendo el puente para transitar de la dictadura a la democracia.

Tras las elecciones de junio de 1977, en todas las fuerzas políticas, predominaba la idea de que el más urgente problema que había en España se derivaba de la grave situación económica; España estaba en suspensión de pagos, el paro no hacía más que aumentar y la inflación rondaba en los meses centrales de 1977 el 30%.

¿En qué consistieron fundamentalmente?. Pues en que sentaron las bases del sistema económico español conteniendo el desempleo, rebajando la inflación y favoreciendo la recuperación del país.

Los acuerdos fueron impulsados por el ejecutivo de UCD, presidido por Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno, que gobernaba sin mayoría absoluta, desde las elecciones de junio. El borrador de la propuesta fue elaborado por la vicepresidencia para asuntos económicos, dirigida por el entonces más importante economista español, Enrique Fuentes Quintana, de formación keynesiana (había hecho la tesis doctoral sobre Keynes) secundado por Francisco Fernández Ordóñez, en temas fiscales, y por Victorio Valle, en temas financieros. Esta propuesta contó con el apoyo del PSOE, el PCE (habiendo tenido una relevancia importante en la negociación el economista Ramón Tamames), los nacionalistas vascos y catalanes, y Alianza Popular.

Los firmantes acordaron la reforma fiscal del sistema y la reforma financiera, y de la seguridad social, así como mayores grados de competencia en muchos sectores, e impulsaron medidas para reducir el déficit de la balanza de pagos, y rebajar la inflación. En materia de salarios firmaron que el incremento no superara el IPC de 1978.

Los Pactos de la Moncloa duraron poco, apenas un año, pero fueron eficaces en la corrección de los principales desequilibrios de la economía española. Y sobre todo crearon una moral ciudadana basada en el consenso, en unos tiempos de dificultades excepcionales. Fueron un cambio para superar un régimen intervencionista hacia una democracia europea.

Otros Pactos de la Moncloa, no solo son viables, sino necesarios en estos momentos de serias dificultades. Se tienen que dar en todos los frentes; en el ámbito social, en el ámbito económico y en el ámbito institucional, pero solo serán posibles con la generosidad, y amplitud de miras de todos los partidos políticos.

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