Arzúa – O Empalme.  

En esta etapa hay un lugar peligroso, tenemos que cruzar la Nacional y los coches vienen a bastante velocidad en ambos sentidos, no hay un paso de cebra, la única ayuda, un botón que ilumina una señal luminosa intermitente para avisar a los conductores de que hay peregrinos cruzando. Con precaución cruzamos e iniciamos la subida a O Empalme. El Camino se nos hace familiar a los que ya hemos hecho el anterior, por aquí ya hemos pasado, por un merendero donde hay una fuente y un molino de viento como los de las granjas americanas.
Seguimos encontrándonos con peregrinos de todas partes con los que compartimos nuestros pasos e charlamos; hoy con un matrimonio de Buenos Aires, maravillados de nuestra tierra, me quedó grabada una frase que me dijeron “Que suerte tienen ustedes acá, tienen cosas muy lindas y antiguas, lo nuestro no tiene más de 200 años” se referían a las casas de piedra, los hórreos e incluso los muros de piedra sobre piedra cubiertos de musgo y líquenes. Empezaron
en un pueblecito de Cataluña tierra de los abuelos del marido, vinieron a conectar con sus raíces.

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